Para muchos estadounidenses, jubilarse a los 65 años ha sido durante décadas una especie de regla no escrita. Una meta asumida casi por tradición. Sin embargo, en la actualidad, retirarse ya no depende únicamente de la edad, sino también de factores como los ingresos, el costo de vida, la salud y, por supuesto, las reglas del Seguro Social.
En este artículo, exploramos un caso real que refleja una pregunta muy frecuente entre parejas que se acercan a esta etapa de la vida:
¿Es posible jubilarnos juntos?
Una pareja, una duda: ¿ya es hora de retirarse?
La pareja en cuestión se encuentra en una situación financiera estable. Él está cerca de cumplir los 65 años, y ella está por llegar a la misma edad. Ambos han trabajado durante décadas, y ahora se preguntan si ha llegado el momento de dar el paso hacia la jubilación conjunta. Veamos cómo es su panorama financiero actual.
Sus fuentes de ingreso
Hoy en día, la pareja cuenta con tres pilares económicos que les brindan ingresos mensuales:
- Una pensión mensual de $3,600.
- Una segunda pensión de $1,500.
- Pagos del Seguro Social por aproximadamente $3,500 mensuales combinados.
Después de impuestos, esto representa más de $7,000 mensuales disponibles para cubrir sus necesidades. Además, tienen $140,000 en ahorros líquidos, pensados para emergencias o gastos imprevistos, como reparaciones del hogar o del automóvil.
En cuanto a sus gastos mensuales, estiman que requieren alrededor de $4,000 para cubrir lo esencial: vivienda, servicios, alimentación, seguros médicos, transporte y otros pagos habituales.
La conclusión es clara: sus ingresos superan con holgura los gastos, lo que les otorga una gran ventaja para considerar la jubilación.
El Seguro Social: una pieza clave del rompecabezas
Entender cómo funciona el Seguro Social en Estados Unidos es esencial al momento de planificar el retiro. Según las normas actuales:
- La edad plena de jubilación (FRA) es de 67 años para quienes nacieron en 1960 o después.
- Se puede comenzar a cobrar desde los 62 años, aunque con beneficios reducidos de por vida.
- Si se retrasan los pagos más allá de los 67 años (hasta los 70), el beneficio mensual aumenta.
En este caso, la pareja está justo en la etapa donde pueden comenzar a solicitar los beneficios. Si bien posponer el retiro del Seguro Social puede representar un aumento de ingresos a largo plazo, no es un requisito obligatorio para una jubilación cómoda, sobre todo si ya cuentan con ingresos estables.
¿Y si uno de los dos no trabajó?
La esposa no tiene historial laboral en Estados Unidos, lo cual plantea otra duda común: ¿qué pasa con los beneficios si uno de los cónyuges no trabajó o no aportó lo suficiente?
El Seguro Social contempla este escenario mediante los beneficios conyugales y de sobreviviente:
- Un cónyuge sin historial laboral puede recibir hasta el 50% del beneficio del trabajador principal.
- En caso de fallecimiento del trabajador, el cónyuge sobreviviente puede recibir entre el 71% y el 100% del beneficio, según la edad al momento del fallecimiento.
Además, el esposo ha elegido una opción de pensión con beneficio de sobreviviente, lo cual garantiza que, si él fallece primero, su esposa continuará recibiendo una parte del ingreso. A esto se suma una póliza de seguro de vida de $240,000, que ofrece un respaldo económico adicional para el futuro.
Una base sólida para una jubilación conjunta
Tras analizar todos estos elementos, los asesores financieros concluyeron que esta pareja puede jubilarse al mismo tiempo sin comprometer su estabilidad económica. ¿Las razones?
- Sus ingresos están garantizados de por vida.
- Los gastos esenciales están cubiertos con un amplio margen.
- No dependen del mercado de inversiones para mantener su estilo de vida.
- Disponen de ahorros en efectivo suficientes para afrontar emergencias.
Muchos expertos recomiendan tener al menos uno o dos años de gastos esenciales en efectivo. En este caso, los $140,000 que han ahorrado cumplen con ese criterio con creces.
Puntos clave que no deben descuidarse
Incluso con una situación financiera sólida, hay factores que deben tenerse presentes:
- Posibles gastos médicos imprevistos en los próximos años.
- Reparaciones mayores en la vivienda o el automóvil.
- Elegir con cuidado el momento más conveniente para solicitar el Seguro Social.
- Considerar la inflación y la evolución del costo de vida.
Estos no son motivos para retrasar la jubilación, sino recordatorios de la importancia de mantener una estrategia flexible, revisar el plan anualmente y estar preparados para lo inesperado.
En resumen, este caso demuestra que jubilarse juntos en Estados Unidos sí es posible, siempre que exista un plan financiero claro, ingresos estables y un enfoque realista. No se trata solo de alcanzar una edad mágica, sino de conocer las reglas, analizar los números y tomar decisiones inteligentes.
Para esta pareja, el retiro ya no es una preocupación, sino una etapa que pueden comenzar con tranquilidad y confianza.
FAQs:
¿Puedo jubilarme si mi cónyuge nunca trabajó en EE.UU.?
Sí. El cónyuge sin historial laboral puede recibir hasta el 50% del beneficio del cónyuge trabajador.
¿Cuándo debo solicitar el Seguro Social?
Puedes hacerlo desde los 62 años, pero el beneficio será menor. A los 67 recibirás el 100% del beneficio, y si esperas hasta los 70, el monto mensual será mayor.


